La manera más efectiva de obtener y mantener
la concentración de los directivos y gerentes en la excelencia de gestión, es
mediante la Administración Centrada en Principios.
En este aspecto la aplicación de los
principios de contabilidad generalmente aceptados como: consistencia o
uniformidad, importancia relativa, prudencia y el costo como base de valuación,
resultan fundamentales en la aplicación de políticas coherentes para la
organización.
En qué consiste ésta? ¿Cuál es su objetivo?
Permitir una concentración más rápida y fuerte para el logro de las metas
corporativas. Lograr esa rapidez y fortaleza requiere de armonía y equilibrio,
y a su vez obtener esta armonía y equilibrio precisa de concentración.
En este artículo se pretende demostrar que
existe armonía y equilibrio cuando los objetivos y las metas de la empresa se
orientan hacia la maximización de la riqueza de los accionistas. Y ocurre lo
contrario, cuando solamente está orientada a la maximización de las utilidades.
El mito
de la maximización de las utilidades
Por lo general, los propietarios de una
sociedad anónima no son sus administradores. Por lo tanto, los administradores
financieros o la gerencia financiera, necesitan saber cuáles son los objetivos
de los propietarios de la empresa.
Algunas personas creen, en el enfoque
tradicional de las finanzas, que el objetivo de la empresa es siempre maximizar
las utilidades.
En este afán, la gerencia financiera tomará
solamente las acciones que se esperaría que hicieran una contribución
importante a las utilidades totales de la empresa.
Y de todas las alternativas que se consideren,
seleccionará la única que se espera que tenga los rendimientos monetarios más
altos. Muchas veces perdiendo la perspectiva del largo plazo y deteriorando la
estructura de financiamiento del capital propio.
Pero, ¿la maximización de utilidades es un
objetivo razonable?. No, fracasa por varias razones porque ignora:
- La oportunidad de los rendimientos.
- Los flujos de efectivo disponible para los
accionistas
- El riesgo.
Desde el punto de vista de la Oportunidad de
los rendimientos, es preferible que ocurra más temprano que tarde.
Esto es que los rendimientos mayores en el año
1 se podrían reinvertir para proporcionar mayor ganancias en el futuro. Siempre
y cuando que dichos rendimientos superen el costo de capital. Por lo contrario
estaríamos descapitalizando la empresa, y no precisamente creando valor para el
accionista, al retirar su capital y no los rendimientos.
Este tema lo explicaremos más adelante con un
ejemplo.
Con referencia al Flujo de Efectivo disponible
para el accionista, las utilidades no necesariamente dan como resultado flujos
de efectivo para su beneficio. Este flujo reciben los propietarios ya sean en
efectivo en forma de dividendo o de los beneficios por la venta de sus acciones
a un precio más alto que el pagado inicialmente. Mayores utilidades por acción
no necesariamente significan que la asamblea de accionistas votará para
incrementar los pagos de dividendos.
Asimismo, mayores utilidades por acción no
necesariamente se traducen en un precio accionario más alto. A veces las
empresas tienen aumentos en sus ganancias sin que haya ningún cambio favorable
en correspondencia con el precio de las acciones. Esto ocurre sólo cuando “los
incrementos de las ganancias están acompañados de flujos de efectivo futuros
incrementados, se esperará un precio accionario más alto”.
Una premisa básica en la administración
financiera es que hay una compensación entre el rendimiento (flujo de efectivo)
y el riesgo. Rendimiento y riesgo son en realidad los principales determinantes
del precio de las acciones, el cual representa la riqueza de los propietarios
en la empresa. En general los accionistas, son adversos al riesgo, es decir,
prefieren evitar el riesgo. Cuando se implica riesgo, los accionistas esperan
ganar tasas más altas de rendimientos sobre inversiones de riesgo más alto y
tasas más bajas sobre inversiones de riesgo más bajas.
Puesto que la maximización de las utilidades
no consigue los objetivos de los propietarios de la empresa, no debería ser el
objetivo de la gerencia financiera.
Maximización
de la riqueza de los accionistas
El objetivo de la empresa y, por consiguiente,
el de toda gerencia financiera, es maximizar la riqueza de los propietarios
para quienes se trabaja. La riqueza de los propietarios corporativos se mide
por el precio de las acciones, que a su vez se basa en la oportunidad de los
rendimientos, su magnitud y su riesgo. Al considerar cada alternativa de
decisión en términos de su impacto sobre el precio de las acciones de la
empresa, los gerentes financieros sólo deben aceptar aquellas decisiones que se
espera que incrementen el precio de las acciones. Puesto que el precio de las
acciones representa la riqueza de los propietarios en la empresa: la
maximización del precio de las acciones maximizará la riqueza del propietario.
FUENTE: http://www.gestiopolis.com/maximizacion-utilidades-incremento-valor-de-la-accion/
COMENTARIOS: Una empresa siempre va a buscar la manera de poder aumentar sus ingresos, ya sea en su producto, servicio o financiera, y es lo que se enfoca más que nada las personas al mando de las mismas.